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La alerta por sequía se instala en el Guadalquivir

La alerta por sequía se ha instalado en el Guadalquivir, la tercera mayor cuenca de España en cuanto a capacidad de embalse. El Gobierno rematará, previsiblemente en marzo, un real decreto en el que se declarará la situación oficial de “sequía prolongada”, que permitirá restringir el uso de agua. En esta misma situación se encuentran ya el Duero, el Júcar y el Segura. A todas ellas se unirá en enero la cuenca mediterránea andaluza.

Las últimas precipitaciones no han revertido la mala situación. La sequía meteorológica (menos lluvias de lo normal) que arrastra España desde 2014 ha desembocado en una sequía hidrológica (menos reservas en los embalses que en la media histórica). Esta semana los embalses de la Península estaban al 38,1% de su capacidad; desde 1995 no se registraba una reserva tan baja y supone 21 puntos porcentuales menos de la media de los últimos cinco años.

Las cuencas del Duero (ahora al 31,4% de su capacidad de embalse), del Júcar (25,1%) y del Segura (14,1%) llevan ya meses en situación de “sequía prolongada”, declarada por el Gobierno a través de varios reales decreto ley. A ellas se unirá la del Guadalquivir.

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ha solicitado ya la aprobación de un real decreto para que se declare oficialmente esa “sequía prolongada”. La última vez que se recurrió a un instrumento similar —que permite a la confederación imponer restricciones en los usos del agua al margen de las concesiones existentes— fue en 2005. La confederación espera que el real decreto esté listo en marzo, antes de que se establezcan los repartos de agua para la siguiente temporada a partir de abril, señala un portavoz de este organismo estatal.

A estas cuatro cuencas se le unirá, previsiblemente en enero, la mediterránea andaluza. En este caso, al tratarse de una cuenca que solo está dentro de una comunidad, la competencia sobre sus aguas está en manos de la Junta. “El decreto ley incluirá exenciones en el pago de cánones”, detalla Juan María Serrato, director general de Planificación y Gestión del Dominio Público Hidráulico de la Junta.

Sin exenciones

En el borrador del real decreto del Guadalquivir, sin embargo, no se contemplan exenciones. Para ello sería necesario un real decreto ley —como en el caso del Duero, el Júcar y el Segura—, señala un portavoz del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Las mismas fuentes indicaron que se ha optado por la fórmula del real decreto al ser un instrumento más rápido en su tramitación que el del real decreto ley.

Para decretar una situación de sequía prolongada hace falta que se cumplan una serie de requisitos en el conjunto de una cuenca. El ministerio asegura que “se mantiene vigilante” por si son necesarias medidas similares en otras zonas. Tras las cinco cuencas que tienen o tendrán en breve decretos aprobados, la del Tajo es la que se encuentra peor. En su conjunto, las reservas están esta semana al 37,4%; pero los embalses de la cabecera, por ejemplo, apenas superan el 9%.

El Gobierno de Castilla-La Mancha y una mayoría de partidos del Congreso han pedido al Gobierno que cambie las normas para que determinadas zonas de una cuenca puedan acogerse a las medidas contra la sequía aunque el conjunto de la cuenca no reúna las condiciones para la declaración oficial, como podría ser la cabecera del Tajo.

En el caso del Guadalquivir, la declaración de sequía prolongada se ha solicitado con el conjunto de la cuenca en situación de alerta (las reservas existentes cubrirían menos de dos años de la demanda total). Sin embargo, varias zonas de la cuenca llevan meses en situación de emergencia (reservas para menos de un año). En este momento, según los datos de la confederación, siete de los 24 sistemas y subsistemas del Guadalquivir están en emergencia por sus escasas reservas de agua y cinco más en alerta.

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